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Modo BAFICI: crítica a 'Las Cinéphilas' de María Álvarez

Modo BAFICI: crítica a 'Las Cinéphilas' de María Álvarez

21 de abril del 2017
Por Gabriella Botello
¿Qué opera prima ni qué opera prima? El coral femenino de la directora argentina compite fuerte en el BAFICI y nos vuelve al primigenio escape/evasión/autoencuentro delicioso de la pantalla plateada. El último bastión en la guerra contra la soledad y el deterioro se batalla en los cuerpos de las mujeres de la tercera edad casadas con el cine, en la verdad de la dirección-cámara-edición, en la honestidad de las historias simples.

La fantasmagoria de la pantalla se le cuela entre las arrugas a Paloma, le hace scrum en la transparencia de los ojos cielo, se le arremete dentro de la piel y ahí vemos a Paloma de verdad. Se evapora la septuagenaria madrileña: se le corporiza la mirada, se convierte en corazón y ya no hay tiempo, tragedia, soledad o deterioro. La metamorfosis es magia y en Las Cinéphilas, la ópera prima que presenta María Álvarez en esta entrega del BAFICI, podemos verla... ¡y multiplicada por seis!

Dos uruguayas y dos argentinas son cuatro, cuatro y dos españolas son seis Cinéphilas. La historia: media docena de jubiladas arman trasatlántico entretejido de amor cinematográfico entre las vespertinas de las cinematecas hasta las salas de arte en Madrid, Montevideo, Mar del Plata y Buenos Aires. La cámara-verdad documenta con igual amor y honestidad la fuerza de la naturaleza de Lucía hasta el orden desbocado de Estela. Sexagenarias, septuagenarias y octogenarias, con andador, con bastón y hasta con cámaras desnudan su affaire con el cine.

Y el tejido es hábil, fluido y heterogéneo. María Álvarez parecería tener kilómetros de celuloide tras su ojo (y seguramente los tenga). Es que sí: el documental que hilvana las historias de las seis protagonistas no fuerza su arco dramático sin una voz en off (y le suma viente mil puntos de kilometraje cinematográfico). La historia está tan viva como Chelo maquillándose en el baño de la sala de cine, o como Leopoldina y su risa de sillón: crece, muta, ríe (y llora) en el océano personal de cinéphila en cinéphila (distintas y la misma en la destacable edición).

Las Cinéphilas es el canto de amor al cine que desborda a la reflexión de la tercera edad y alcanza a la misma tela de la que está hecho el tiempo (y la soledad). Una de las joyitas BAFICI que convierte a la pantalla en espejo y nos lleva a pregutnarnos: ¿seré esta yo en el futuro?





(Imagen de portada: Las Cinephilas.)

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