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Seamos francos: ¿por qué el Genio de Will Smith se ve tan mal?

Seamos francos: ¿por qué el Genio de Will Smith se ve tan mal?

12 de febrero del 2019
Por Gabriella Botello
Muy listo hay que ser para no caer en el remake cruel.

Parecería que no hay nada que nos venga bien. Después de patalear y despotricar con el rarísimo y primigenio look de Will Smith como el Genio para el live action de Aladín y quejarnos desde la decoración étnica en la barba pasando por el look difuso y terminando con la garrafal falta de azul en su piel, tuvimos lo que pedimos. El último spot nos muestra a Smith en toda su gloria azul como el mágico Shapeshifter de la brujería medio-oriental… Y -como era claramente predecible- es absolutamente espantoso.


Vamos por partes. El live-action de Aladín, una de las piezas más icónicas del Disney del Renacimiento, es el nuevo esfuerzo del estudio en inyectar nueva vida a los consabidos relatos que constituyeron la infancia millenial -que, casualmente, lleva a su propia progenie al cine. Los remakes al dedillo de los clásicos han generado un abanico de respuestas de la crítica especializada (y un aluvión de amor monetario en la taquilla) y las nuevas cintas se han encontrado con respuestas que van desde sorprendentemente buena (El Libro de la Selva) hasta OK (La Cenicienta) y altamente mediocre (La Bella y la Bestia). La reacción de la crítica no acobardó a Disney, que ya sumó a otros potenciales hitazos a la lista y, sólo en 2019, llegarán a la pantalla grande tres remakes de clásicos: El Rey León, de Jon Favreau; Dumbo, de la mano siniestra de Tim Burton; y Aladín del peso pesado de Guy Ritchie.


Pero, del trío que llegará a los cines este año, ninguna hizo tanto escándalo (negativo) como el remake del diamante en bruto que da con un genio mágico que resuelve todos sus problemas (o algo así). Es que -en el contexto internacional reciente y con una renovada conciencia global-, la realización de una película ambientada en el mundo árabe, con todas las concepciones erróneas que eso puede traer, fue el primer paso en falso para Disney… Y muchos podrían argumentar que el segundo fue el fichaje de Will Smith como el Genio que otrora habría representado el inmortal Robin Williams.

Rodeado de artistas ignotos, la revelación de que el famoso Smith llenaría los zapatos de Williams no trajo la esperada garantía de hype que suele acarrear el star-power de las estrellas más resonantes de Hollywood. De hecho, la reacción fue inicialmente divisiva, respuesta que sólo se agudizó con el primer vistazo oficial del Príncipe de Bel-Air como el Genio (no azul). El Reino de Internet no tardó en hacer bullicio y de hacer público su rechazo y decepción, pidiendo a gritos la exactitud cromática sólo apropiada para el personaje neón con el que crecimos… Que finalmente llegó bajo la forma de un nuevo spot televisivo…


Y luego vimos a Will Smith azul y las reacciones fueron, para decirlo suavemente, no del todo buenas. Es que el choque del actor sin camisa, con piel azul, una chiva negra como las noches de Agrabah con todo y mostacillas a estilo oriental, un cuello demasiado ancho para ser real, orejas de elfo, tatuajes dorados, más bling que cualquier rapero, una piel suave como un guante de látex, y una larga trenza coronando su calva cabeza fue todo lo que los internautas necesitamos para rodar por el piso de justa indignación y risa. Es que, démosle las vueltas que le demos al asunto, no hay otra conclusión posible: hay un gran problema con Aladín. Y ese problema es que el Genio se ve mal.

Seamos francos: el Genio parece un pitufo escapado de la comarca (algo bastante alejado de la imaginación camaleónica del Genie que conocimos en la animación) pero con una dosis de CGI aplicada tan liberalmente que lo aleja de lo humano para convertirlo en un híbrido que no podemos entender del todo bien… ¿Es live-action? ¿Son efectos especiales? ¡Nadie lo sabe! La intención confusa de Disney, que cruza la técnica de captura de movimientos con un exceso de CGI, dan más la sensación de que estamos ante un producto sin terminar… O algo peor aún.

El aspecto barato del Genio de Will Smith no pasa tanto por la impericia de los técnicos de Disney que, ya lo sabemos, son impecables a la hora de crear mundos que sólo han podido soñarse (sino, basta remitirse a la excelencia de El Libro de la Selva o Christopher Robin)… Sino por una clara falta de compromiso a un estilo visual específico… La falta de un norte estético claro hace estragos a la construcción de un personaje caricaturesco e imaginario como el Genio primero, y a la creación del universo verosímil de Agrabah -este mundo de Las Mil y Una Noches en el que se inspira Aladín- después.


Sin dudas, la decisión tiene todo que ver con que Guy Ritchie (un director aclamado por un hiperrealismo microscópico, su ductilidad para mezclar lo retro y lo moderno, y la estilización de sus escenas de acción) intenta adaptar la naturaleza anacrónica de un mundo imaginario a su estilo cinematográfico. Y cuando Guy Ritchie intenta ser algo que no es Guy Ritchie (como la horrorosa King Arthur), fracasa estrepitosamente en el intento. Aladín parecería ser una de esas cintas, que demanda una cantidad de efectos especiales a un director que no tiene feeling con ellas. Y no hay dudas: tener a un Will Smith gigante y azul en el centro de la pantalla es ni siquiera el mejor CGI puede hacer sentir natural, que trunca el charme sin esfuerzo de Smith (que se agota a cada cuadro par que funcione esta actuación).

Si bien muchas cosas pueden salvar a Aladín aún, el spot televisivo nos dio algo de vergüenza ajena y lo que parecía una oportunidad para un hoyo en uno para Disney más parece un tiro por la culata. Habrá que ver qué sucede efectivamente cuando estrene, pero no nos quedan demasiadas dudas de que Ritchie y compañía deben repensar un par de decisiones estéticas (como, por ejemplo, reemplazar a Smith con una caricatura. Por ejemplo.)


Imagen de portada: Disney.

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